Dificultad: Media
Objetivo: Conseguido/No conseguido
Más Información: http://www.whiterabbit.cat/

-¿Cuánto tiempo es “para siempre”?

-A veces, sólo un segundo. – respondió el Conejo Blanco.

Tu misión está clara: encuentra el Conejo Blanco. ¿El lugar? Una sala minimalista, y el término se queda corto para describir lo que te encontrarás. El tiempo serán 60 minutos. No habrá pistas.

Con esas premisas nos venden la sala de “The Thinking Room” desde White Rabbit. Y es curioso que una sala tan mínima pueda dar lugar a experiencias tan distintas. Cuatro de nosotros nos enfrentamos al reto, y las impresiones de ambos equipos fueron radicalmente opuestas. Y es que hay tantos factores que pueden alterar nuestra percepción de un escape room que lo que para unos fue una buena experencia, para otros no tanto. Así que en esta reseña trataremos de hablar de ambos puntos de vista.

No esperes una sala al uso. Cuando se refieren a que es minimalista no están exagerando y es que no hay prácticamente nada. Por tanto te tendrás que esforzar en exprimir al máximo cualquier mínimo detalle. Además, las dimensiones son bastante reducidas (de ahí que sea para una o dos personas), así que tenedlo en cuenta, porque si esperáis otra cosa os podéis llevar una decepción.

Una vez entras en la dinámica del juego, se trata de una sucesión de puzzles que desbloquean otros puzzles. Tampoco esperes mecanismos innovadores, son exclusivamente acertijos lógicos y matemáticos que una vez resueltos te permiten seguir avanzando en tu misión. Aquí nos encontramos de nuevo con puntos de vista distintos: un grupo los disfrutó bastante, el otro no especialmente pues no esperaban que fuese así en absoluto. En lo que sí coincidimos los dos equipos es en lo poco acertado de un puzzle en concreto, que por lo que averiguamos acaba convirtiéndose en un “embudo” para todo el mundo. Pero no porque el concepto sea díficil, más bien porque está diseñado de una forma muy rebuscada y algo desesperante, y no nos pareció la mejor forma de elevar la dificultad de una sala.

En cuanto al Game Máster, otra vez tuvimos impresiones totalmente distintas. En un grupo fue muy bien, en el otro digamos que no ayudó a que su experiencia mejorase pues se sintieron algo a la deriva. El concepto de la sala parte de no dar pistas, aunque al segundo grupo se le comentó que si se necesitaban se podía pedir. En este caso, se solicitó una durante la última prueba y los ocupantes tuvieron solicitarla en varias ocasiones porque la Game Master no se había dado cuenta de que la estaban pidiendo, lo que hace que se rompa la inmersión inmediatamente.

Con todo esto y teniendo bien claro cual es el concepto de la sala, lo recomendamos para parejas que les apetezca un desafío al más puro estilo tradicional y que no les importe demasiado si no lo consiguen, ya que el grado de éxito es de tan sólo un 20%. Como véis, la experiencia personal de una sala es única y muy variada. ¿Te atreves a encontrar al Conejo Blanco?

Puzzles
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entretenido
Historia
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Ambientación
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Game Master
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